Iglesia de la Asunción, Copoya, municipio de Tuxtla Gutiérrez
La Bajada de las Virgencitas de Copoya es una de las expresiones religiosas y culturales más representativas del pueblo zoque y una de las tradiciones más significativas de Tuxtla Gutiérrez. Esta celebración honra a la Virgen de la Candelaria, la Virgen del Rosario y María Olochea, conformando una singular tríada mariana que es resguardada en el pueblo de Copoya y que desciende dos veces al año para recorrer el territorio tuxtleco.
La primera celebración tiene lugar en enero, con motivo de la festividad de la Candelaria el 2 de febrero; la segunda se desarrolla del 14 al 23 de octubre para honrar a la Virgen del Rosario. Durante ambas fechas, la comunidad zoque preserva una tradición donde la fe, el ritual y la convivencia familiar se integran en un amplio programa ceremonial.
Las procesiones comienzan el 4 de enero con las pedidas, recorridos por la ciudad mediante los cuales los devotos solicitan recibir a las imágenes en sus hogares. El 30 de enero, a las 9:00 de la mañana, se realiza la tradicional Bajada de las Vírgenes de Copoya, dando inicio al recorrido que lleva a las imágenes desde la iglesia del poblado hasta la casa del Primer Prioste, un cargo comunitario que cambia cada año.
Durante la Bajada participan mayordomos, danzantes, cargueros y familias devotas. Las imágenes son colocadas en cajones de madera adornados con flores y transportadas con mecapales por fieles que lo solicitan por promesa. El trayecto incluye danza tradicional zoque, como el yomoetzé, y en años recientes la presencia de parachicos, integrando así un encuentro cultural en la capital chiapaneca.
A lo largo de 53 días de festividad, las Virgencitas recorren diversos rumbos de Tuxtla Gutiérrez, visitando más de 40 hogares donde son recibidas con rezos, ceremonias y convivios comunitarios. Este itinerario forma parte de una tradición de religiosidad popular que tiene por finalidad fortalecer la identidad zoque y apoyar el mantenimiento de la iglesia mediante cooperaciones voluntarias.
La gastronomía juega un papel esencial en la celebración. Los hogares y priostes ofrecen platillos representativos de la cocina zoque, como el wacasís caldú (caldo de res), el nigüijuti (carne de res con mole zoque) y el putzatzé (chanfaina), platos que refuerzan el carácter ritual de la festividad al estar elaborados exclusivamente con res.
La ceremonia concluye con la Subida de las Virgencitas de Copoya el 23 de marzo. En esta fecha, las imágenes regresan a la iglesia en Copoya después de culminar su recorrido por los hogares que las recibieron mediante las pedidas, cerrando el ciclo ceremonial del pueblo zoque.
Conoce esta tradición única, que constituye un testimonio vivo de la identidad cultural de Tuxtla Gutiérrez y un legado espiritual profundamente arraigado en la cosmovisión zoque.