El Día del Padre Eterno es una de las celebraciones religiosas y culturales más significativas de la Meseta Comiteca. Esta festividad católica se lleva a cabo el domingo posterior a Pentecostés y rinde honor a la Santísima Trinidad mediante una romería tradicional que refleja la identidad comunitaria y la herencia cultural de los pueblos de esta zona del estado.
La celebración inicia en el Barrio de La Pila y parte del templo de San Caralampio, en el Pueblo Mágico de Comitán de Domínguez, hacia el municipio de La Trinitaria. Desde una semana antes, fieles provenientes de comunidades, rancherías y poblaciones cercanas se congregan en Comitán para participar en los preparativos, que incluye el rezo del novenario, las entradas de flores y velas como actos de devoción. Durante estos días, el atrio del templo se convierte en un espacio de convivencia donde los peregrinos permanecen a la espera del día principal de la romería.
El día de la celebración, tras el desayuno comunitario, los dirigentes de la peregrinación organizan la salida de los estandartes y la imagen del Padre Eterno. La romería avanza en un orden encabezado por la música tradicional de tambores y flauta de carrizo, seguida por los cargadores de la imagen, los abanderados —representantes de cada comunidad— y los peregrinos que portan flores como ofrendas. Este recorrido tiene un significado espiritual vinculado a la petición de lluvias y a la gratitud por los bienes recibidos.
Al arribar al templo de La Trinitaria, los fieles realizan oraciones, encienden velas y pasan de manera individual a venerar el altar donde se encuentra la imagen del Padre Eterno. Esta romería forma parte de la fiesta patronal del municipio de La Trinitaria, la cual se complementa con una feria comercial y cultural que ofrece presentaciones artísticas, eventos tradicionales, juegos mecánicos y una amplia muestra de gastronomía regional, incluyendo dulces típicos como el tradicional caramelo elaborado con miel de abeja.
El Día del Padre Eterno representa una experiencia de profundo valor espiritual y cultural, donde la tradición, la música, la fe y la convivencia comunitaria se unen para preservar una de las manifestaciones más emblemáticas del patrimonio vivo de Chiapas.